American
Dad, trata sobre las aventuras y desventuras de la familia Smith, cuyos
integrantes son bastantes dispares.
Stan
Smith, personaje sobre el que gira esta comedia animada, es un agente de la CIA
ultraderechista, republicano y patriótico al extremo.
Es
homofóbico, xenofóbico, alarmista, violento, egoísta y despreocupado por todo
menos por sus retorcidos valores fascistas. Cuando lo odiamos, odiamos a esa
potencia mundial que se cree impune. Cuando lo aborrecemos, aborrecemos a todos
los que son como él.
Para
equilibrar la balanza, está Harley Smith, la hija de Stan.
Harley es todo lo
contrario, es una liberal, ecologista y hippie. Ella está para denotar las
barbaridades del sistema, y lo hace desde un lugar opuesto al de Stan. El
análisis es simple, mientras haya extremos tan opuestos, no se podrá alcanzar
el consenso y las cosas siempre seguirán tal como están.
Francine,
esposa de Stan, es la típica ama de casa republicana. Los mandatos del hombre
deben ser cumplidos inmediatamente, y las tareas de la casa son cosas
reservadas solo para ella.
Steve
es el hijo menor, un fanático de Star Trek y los juegos de rol. Stan tiene
depositadas en él todas las esperanzas, quiere que siga su camino y se
transforme en un hombre "hecho y derecho". Pero no es cosa fácil,
Steve fracasa en los deportes y prefiere ver por décima vez la trilogía de El
Señor de los Anillos que entenderse con su padre.
Completando
la familia tenemos a Roger, el alienígena, un ET afeminado, consumista,
fanático de las novelas de la tarde y los dulces y Klaus, un pececito con el
cerebro de un alemán malvado que se ve encarcelado en una pecera por algún
crimen cometido en el pasado. Sí, la de American Dad es una familia muy
singular.